Las olas de calor, la alta radiación solar y el aumento sostenido de las temperaturas son fenómenos cada vez más frecuentes en Chile. Producto del cambio climático, estas condiciones se han transformado en un riesgo laboral relevante, especialmente para quienes realizan trabajos al aire libre o en ambientes con alta carga térmica.
Desde la prevención de riesgos laborales, abordar este escenario no solo responde a una buena práctica, sino también a una exigencia normativa, orientada a proteger la salud, seguridad y bienestar de las personas trabajadoras, asegurar la continuidad operacional y fortalecer la cultura preventiva en las organizaciones.
Altas temperaturas y radiación UV: un riesgo laboral creciente
La exposición a altas temperaturas y a la radiación ultravioleta (UV) puede generar efectos adversos importantes para la salud de las personas trabajadoras. Entre los principales riesgos asociados se encuentran:
- Insolación
- Sarpullido por calor
- Edema por calor (hinchazón de extremidades)
- Desmayos o síncope
- Calambres por calor
- Agotamiento por calor
- Golpe de calor
Estos riesgos se intensifican durante los meses de verano, en jornadas prolongadas, en trabajos físicamente exigentes y en actividades desarrolladas a la intemperie, como construcción, agricultura, minería, transporte, labores forestales y servicios de emergencia.
En Chile, el Decreto Supremo N°594 establece que el empleador debe mantener condiciones ambientales adecuadas en los lugares de trabajo, lo que incluye el control de la exposición a calor y radiación, adoptando medidas preventivas oportunas.
Importancia de la protección UV en contextos laborales
La radiación UV es un riesgo muchas veces subestimado en los entornos de trabajo. La exposición reiterada y sin protección adecuada puede provocar:
- Quemaduras solares
- Envejecimiento prematuro de la piel
- Daño ocular
- Aumento del riesgo de cáncer de piel
Por este motivo, la protección frente a la radiación solar debe incorporarse dentro de los programas de prevención de riesgos laborales, especialmente en escenarios de olas de calor y alta radiación solar.
La normativa chilena, en el marco de la Ley 16.744 sobre Accidentes del Trabajo y Enfermedades Profesionales, obliga a las organizaciones a identificar, evaluar y controlar los riesgos que puedan afectar la salud de las personas trabajadoras, incluyendo aquellos derivados de la exposición solar.
Medidas preventivas frente a olas de calor y radiación solar
Una gestión preventiva efectiva frente al calor y la radiación UV debe basarse en la jerarquía de control de riesgos, combinando medidas organizacionales, técnicas y el uso adecuado de elementos de protección personal.
Medidas organizacionales
- Ajustar los horarios de trabajo para evitar la exposición en las horas de mayor radiación solar (idealmente entre 11:00 y 17:00 hrs).
- Incorporar pausas de descanso programadas en zonas frescas, ventiladas y con sombra.
- Implementar rotación de tareas para reducir la exposición prolongada al calor.
- Capacitar y sensibilizar a las personas trabajadoras sobre los riesgos del estrés térmico, la radiación UV y las señales de alerta temprana.
Medidas de control e ingeniería
- Habilitar zonas de sombra, ya sean naturales o artificiales.
- Asegurar acceso permanente a agua potable para una correcta hidratación.
- Mejorar la ventilación en espacios cerrados o semicerrados.
- Instalar señalización preventiva que advierta sobre la exposición a altas temperaturas.
Elementos de Protección Personal (EPP)
- Uso de bloqueador solar con factor de protección adecuado (FPS 30 o superior).
- Ropa de trabajo con protección UV, manga larga y colores claros.
- Gorro tipo legionario o casco con ala.
- Lentes de seguridad con filtro UV certificado.
Recomendaciones preventivas ante incendios forestales y olas de calor
Las altas temperaturas y los períodos de sequía también incrementan el riesgo de incendios, especialmente en faenas forestales, agrícolas, industriales o cercanas a zonas de vegetación seca. En este contexto, es fundamental reforzar las medidas preventivas:
- Identificar y señalizar áreas con alto riesgo de incendio.
- Controlar y prohibir fuentes de ignición en zonas críticas (chispas, fuego abierto, colillas).
- Mantener planes de emergencia y evacuación actualizados y difundidos.
- Capacitar a los equipos de trabajo en respuesta inicial ante incendios.
- Asegurar sistemas de comunicación y alerta temprana.
La prevención de incendios no solo protege la vida y salud de las personas trabajadoras, sino que también resguarda las instalaciones, el entorno y la continuidad operacional de la empresa.
Rol de la organización y liderazgo preventivo
La experiencia demuestra que las campañas preventivas son más efectivas cuando existe compromiso de la alta dirección, participación activa de supervisores, comités paritarios y trabajadores, y una planificación estructurada que considere:
- Diagnóstico de riesgos (MIPER actualizada).
- Inspecciones y caminatas de seguridad.
- Señalización preventiva.
- Actividades de sensibilización y capacitación continua.
- Evaluación y mejora permanente de las medidas implementadas.
Fomentar una cultura preventiva frente a las altas temperaturas contribuye a reducir accidentes del trabajo y enfermedades profesionales, mejorar el clima laboral y cumplir con la normativa vigente.
Conclusión
La protección frente a la radiación UV, las olas de calor y las altas temperaturas dejó de ser un desafío estacional para transformarse en una prioridad permanente de la gestión preventiva. Implementar medidas planificadas, participativas y alineadas con la normativa vigente permite anticiparse a los riesgos, reducir accidentes del trabajo y enfermedades profesionales, y cuidar de manera efectiva a las personas.
En Pharus acompañamos a las organizaciones en el cumplimiento normativo y en el diseño de estrategias preventivas adaptadas a su realidad operacional, promoviendo entornos laborales más seguros, saludables y resilientes frente al impacto del cambio climático.